Hace unos años, recibir un mensaje con faltas de ortografía o un correo mal redactado podía hacernos sospechar rápidamente. Hoy ya no es tan fácil. Un mensaje fraudulento puede estar perfectamente escrito, utilizar el nombre de una empresa que conocemos e incluso llegar acompañado de una imagen que parece auténtica.
La inteligencia artificial no ha inventado las estafas, pero sí ha puesto al alcance de los ciberdelincuentes herramientas con las que pueden crear contenidos mucho más convincentes. Y eso cambia algo importante: ya no basta con fijarse en si un mensaje “parece falso”.
¿Qué son las estafas basadas en inteligencia artificial?
Hablamos de estafas basadas en IA cuando esta tecnología se utiliza para preparar, personalizar o hacer más creíble un intento de fraude.
Puede intervenir de distintas formas. Por ejemplo, para redactar un correo, generar una imagen, imitar una voz o crear un vídeo. También puede servir para adaptar el contenido de un mensaje a una situación concreta y conseguir que resulte más convincente.
Esto no significa que detrás de cada mensaje sospechoso haya necesariamente inteligencia artificial. Una estafa puede seguir utilizando métodos mucho más sencillos. La cuestión es que la tecnología facilita a los estafadores la creación de contenidos que, a primera vista, cuesta más distinguir de uno real.
Tipos de estafas con inteligencia artificial más comunes
Las posibilidades son bastante amplias porque la IA puede incorporarse a fraudes que ya conocemos.
Uno de ellos es el phishing, en el que alguien se hace pasar por una empresa o servicio conocido para conseguir que la víctima facilite información o acceda a una página fraudulenta. La diferencia es que ahora el mensaje puede estar mejor escrito y adaptarse mejor al contexto.
También encontramos casos de suplantación mediante voz o imagen. Una persona puede recibir una llamada o un audio que aparentemente procede de alguien conocido y que le pide realizar alguna acción.
Las compras por internet tampoco quedan al margen. Una página falsa puede utilizar fotografías generadas o textos elaborados para aparentar ser una tienda real. Si además ofrece productos a precios especialmente atractivos, puede resultar todavía más difícil detectar el engaño.
Cómo se usa la inteligencia artificial para crear estafas más creíbles
La IA permite generar contenido rápidamente y adaptarlo a diferentes situaciones. Para un estafador, esto significa que puede crear mensajes más cuidados sin tener que redactarlos uno a uno.
Pensemos, por ejemplo, en alguien que está esperando un paquete. Un mensaje que mencione una supuesta incidencia con la entrega puede llamar su atención mucho más que un texto genérico. Si además utiliza el nombre de una empresa conocida y un lenguaje correcto, puede parecer legítimo durante los primeros segundos.
Por eso, más que preguntarnos si un contenido parece creado por IA, conviene fijarnos en lo que nos está pidiendo que hagamos.
La tecnología, por supuesto, no tiene únicamente un uso fraudulento. También se está incorporando a diferentes ámbitos empresariales para analizar información, automatizar tareas y mejorar procesos. En logística, por ejemplo, se estudian aplicaciones de la inteligencia artificial para mejorar la gestión logística en áreas como el análisis de datos y la planificación de determinadas operaciones.
Estafas con IA relacionadas con envíos y compras online
Los mensajes relacionados con paquetes son especialmente fáciles de utilizar como reclamo porque muchas personas realizan compras online con frecuencia y pueden estar esperando varias entregas al mismo tiempo.
El mensaje puede hablar de una dirección incorrecta, un problema con la entrega o un supuesto importe pendiente. El objetivo suele ser llevar al usuario a una página donde se le pide introducir datos personales o bancarios.
La situación también tiene relación con la forma en que ha cambiado el comercio electrónico. Hoy podemos descubrir productos, comparar opciones y completar una compra en pocos minutos. La inteligencia artificial está cambiando la forma de comprar online y, al mismo tiempo, abre nuevos contextos que los estafadores pueden intentar aprovechar.
Si recibes un aviso de este tipo, no necesitas resolverlo desde el propio mensaje. Lo más sencillo es comprobar primero el pedido desde la tienda donde realizaste la compra o consultar directamente los canales oficiales de la empresa de transporte.
GLS Spain dispone de herramientas y canales destinados a facilitar la gestión y el acceso a la información de los envíos, dentro de su enfoque de experiencia del destinatario.
Así que, si algo no encaja, una buena regla es sencilla: no sigas el enlace del mensaje y comprueba la información por una vía oficial.
Señales para detectar una estafa creada con Inteligencia Artificial
No existe una señal única que permita saber que un mensaje ha sido creado con IA. En lugar de intentar descubrir qué tecnología hay detrás, resulta más útil prestar atención a determinadas situaciones.
Desconfía especialmente cuando un mensaje:
- Te mete prisa para que tomes una decisión.
- Te pide datos bancarios, contraseñas u otra información sensible.
- Incluye un enlace cuya dirección no coincide con la web oficial.
- Te reclama un pago que no esperabas.
- Hace referencia a una compra o servicio que no reconoces.
- Utiliza la identidad de una empresa o persona conocida para pedirte algo poco habitual.
Y hay otro detalle importante: que el mensaje esté bien escrito no significa que sea legítimo. La IA puede ayudar precisamente a eliminar algunos de los errores que antes nos hacían sospechar.
Ante la duda, lo mejor es parar. No respondas al mensaje ni introduzcas tus datos desde el enlace recibido. Abre por tu cuenta la aplicación o la página oficial del servicio y comprueba allí si realmente existe el pedido, la incidencia o el pago que te están reclamando.
Las estafas con inteligencia artificial pueden resultar más convincentes, pero eso no significa que sean imposibles de detectar. La clave está en no dejarse llevar por la apariencia del mensaje y comprobar siempre quién está detrás de la comunicación antes de hacer nada, especialmente cuando están en juego datos personales o dinero.